te regurgito
escarbo la tierra del patio
y te entierro
es primavera y brota
algo
desde ahí
no se qué es
aun
esto brotando
se me enfrían los pies
gangrena existencial
y no camino
me quedo
acá
laguna
llueve y se convierte en río
floto
me mimetizo
soy pacú, dorado, surubí
vivo
y sobre tu osamenta revolqué mi espalda
mis brazos, mi cuello, mi manos
lamí cada trozo de esa carne descompuesta
y tragué tus gusanos
bajaban dudosos sobre las paredes de mi esofago
querían carne muerta, tuvieron carne muerta
se mezclaron con mis ácidos
formaron mi sangre
sigo comiendo tus gusanos
podría pasar mi lengua por tu lengua
y lamerte todas las cosas que me decís
cuando no estamos
al lado.
podría decirte que sí, que te extrañé, extrañaba la poesía que nos conecta, lo extrañé y mucho.
ya casi ninguno comprende las sutilezas del lenguaje simbólico, hasta que no les mostrás una teta no se dan cuenta. =)
existe todavía eso que suele sentirse en el estómago?
existe todavía eso que huele a menta recién arrancada?
eso impalpable
si todavía existes
tendré los oidos en alerta
las manos abiertas
para que me expliques
el por qué de algunas cosas
por qué una fruta
la más hermosa de todas
aun prendida de su árbol
se achicharra y se tiñe con marrón
por qué pierde ese sabor fresco?
por qué?
si todavía no cayó.
podría caminar derecha y liviana los 365 días del año. podría ser tantas cosas si no tendría este monstruo que duerme la mayor parte del tiempo pero que despierta unas 3 veces al año.
Inyectarse algo espeso
algo verde
algo brillante
algo que se estanque en alguna parte del cuerpo
hasta formar una embolia
y estrangularse.